Un sábado de agosto salimos de Santiago en dirección a la costa con el fin de visitar al poeta Nicanor Parra en el balneario de Las Cruces. Previamente alertado por Jaime Quezada que encabeza el grupo, el poeta nos recibe en su casa con la cordialidad con que se acoge a los amigos. Nos invita a pasar al salón, desde donde es posible contemplar la bahía del balneario, en un día que gotean del cielo plomizo algunos cristales de lluvia. Al comienzo conversamos de pie, frente a una foto de su época de estudiante en el Internado Nacional Barros Arana que se encuentra fija en la pared. Nicanor nos cuenta de las trágicas muertes de algunos de los jóvenes presentes en la fotografía, haciendo un breve raconto de sus vidas. Nosotros escuchamos sorprendidos las historias de estos seres que han salido del mundo, bajo circunstancias terribles. Luego nos invita a sentarnos, en tanto él se escabulle repentinamente del salón, dejándonos a los cuatro con la mirada ahora vuelta hacia la bahía, dond...
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