La narrativa japonesa se caracteriza por su brevedad. Una brevedad que contrasta con la narrativa occidental, aunque hay —por supuesto— excepciones.
Uno de los cuentos inolvidables de Hemingway es La breve vida feliz de Francis Macomber . Ambientado en la selva africana, el relato lleva al lector a vivir la desventura del protagonista, un tipo aficionado a la caza de animales salvajes en una época cuando todavía no se prohibía tales “deportes” en el mundo.