Se cumplen ochentas años desde que Gabriela Mistral recibiera en 1945 el Premio Nobel de Literatura y todavía algunos chilenos la desconocen. Desconocen su talento, su genio creativo, su trayectoria, y por cierto sus poemarios a pesar del esfuerzo infatigable de sus embajadores por dar a conocer su obra. Gabriela Mistral debiera ser lectura obligatoria en liceos y universidades, si no sus poemas, sus cartas y conferencias que dan cuenta de su labor en América y en el mundo entero en pro de la cultura. Una chilena como pocas, o quizá la única que viniendo de donde venía recorrió el mundo hablando de Chile, poesía y educación.
La obra de Gabriela Mistral es
inconmensurable, pero podemos sintetizarla en una sola palabra: amor, amor a la
patria, a la tierra, al prójimo, al mundo, a la vida. A pesar de los desaires
que en vida recibió en su propio país, nunca cejó en entregar su mensaje de
amor. Basta abrir sus poemarios para tomar conciencia de ese amor, de esa
entrega, de ese cariño por todo cuanto veían sus ojos desde su más temprana
infancia en Monte Grande hasta sus últimos días.
En homenaje a estos ochenta años cumplidos,
el poeta Jaime Quezada ha publicado Canto
que amabas, un poemario que ha denominado también con subtítulo: Antología
poética esencial, donde reúne un puñado de poemas que dan cuenta de su obra
entera. Un libro ideal para quienes todavía desconocen su poesía, para
estudiantes y profesores. Un libro que bien podría llegar a ser el mejor regalo
en esta Navidad para todo Chile.
El libro reúne poemas tomados de manera
selectiva de todos sus libros: Desolación, Ternura, Tala, Lagar, Poema de Chile
y también algunos otros de revistas y documentos. El conjunto permite
adentrarse en su obra y tomar conocimiento de ella. Sin duda un libro
imperdible que abrirá a muchos las puertas de la poesía. Pero sobre todo, el
interés por conocer de verdad a una mujer extraordinaria, fruto de esta tierra.
Miguel de Loyola – Santiago de Chile
– Diciembre del 2025

Comentarios