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La vida de Chejov, Irene Némirovsky

 


La fluidez de la pluma de Némirovsky corre por la biografía de Anton Chéjov como por sus novelas; sin ripios ni tropiezos, dejando otra vez de manifiesto su impresionante talento narrativo. De seguro el escritor ruso fue uno de sus ídolos, o el maestro de quien aprendió el arte de contar sin perder el hilo, de sugerir sin pontificar, de remitirse a situaciones simples del diario vivir, de no caer en digresiones inútiles. Némirovsky, no cabe duda, tomó siempre muy en cuenta esas recomendaciones de Chejov y terminó siendo una de las más grandes escritoras de su tiempo. Su muerte en un campo de concentración nazi a pocas horas de caer Hitler, es otro crimen horrendo de esa época.

La biografía revela las penurias padecidas por el célebre escritor desde sus primeros días hasta su muerte, dejando una impronta de tristeza, a pesar de haber llegado a ser un escritor reconocido en vida nada menos que como el sucesor de Tolstoi. Chejov, proveniente de una familia pobre y desdichada, tuvo que sacar adelante a su familia. Tarea nada fácil para un  joven estudiante de medicina. Además, a su infortunio, se sumó la tuberculosis, contraída a temprana a edad, enfermedad que lo llevaría a la tumba con apenas cuarenta y cuatro años. 

La biografía de Némirovsky recorre la vida de Chejov desde el principio hasta el final. Retrata al padre como un fervoroso creyente, religioso, pero de un humor intolerable en casa debido a sus continuos fracasos. La madre, en cambio, carga las penurias con la fortaleza de la mujer rusa, incorruptible en su moral y amor.  De sus hermanos, a pesar de sus talentos, deja en evidencia su pereza, al punto de depender del trabajo de Anton.

Resulta difícil comprender como un hombre en medio de esas circunstancias termina por convertirse en médico y en escritor de renombre. No siempre el talento consigue sacar adelante la vida de un hombre, a menos que venga acompañado de voluntad, como fuera el caso de Chejov ante los ojos de Némirovsky.

El interés de periódicos y revistas rusas de esa época por publicar a sus escritores, no deja de llamar la atención. Algo impensable en nuestros días, cuando ocurre todo lo contrario.  Sin esa ayuda externa, resulta difícil imaginar a un escritor saliendo adelante.

Némirovsky recoge en esta biografía algunas frases de Chejov que resultan notables respecto al cuento: “Un relato breve es una puerta que se entreabre  un instante en una casa desconocida, una puerta que vuelve a cerrarse enseguida. “

“Mi instinto me dice que el final de un cuento debe concentrar artificialmente en la mente del lector la impresión de toda la historia.”

La biografía es breve, como todos los libros de Némirovsky, pero tan profunda como sus novelas. Su lectura es un regalo de esta escritora redescubierta no hace mucho tiempo. También ella alcanzó a gozar de prestigio como escritora antes salir al exilio, pero cayó en manos de otros demonios de aquella época.  

 

Santiago de Chile – Miguel de Loyola – Diciembre del 2025

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