Regresar a Santiago desde Constitución por caminos alternativos a la Ruta 5 Sur es posible. El viaje se vuelve una aventura, un placer turístico que permite conocer valles y pueblos interiores, alejados de las urbes. Algo completamente distinto a viajar a 120 kilómetros por hora por la carretera, preocupado de la velocidad, rabeando con quienes se aferran a la pista izquierda sin dejar adelantar a nadie, produciendo atascos, convencidos que son los dueños de la pista. En cambio por caminos interiores se avanza despacio, observando, conociendo sectores ignorados, pueblos olvidados, bosques, montañas y quebradas. Eso de viajar de un punto a otro sin detenerse en ningún sitio como sucede en las carreteras de alta velocidad aquí no funciona en absoluto. Muy por el contrario, a cada rato surgen deseos de parar el automóvil y refrescarse un rato bajo los árboles, al lado de un estero, frente a los pastizales, o bien frente al pórtico de una casa de campo añosa que ofrece fruta o mermeladas. La ruta se vuelve así amena, con tiempo hasta para soñar en la posibilidad de poder vivir o haber vivido en esos parajes solitarios, extraviados en medio de mesetas o bosques impenetrables. El tránsito de automóviles es escaso, sólo muy de vez en cuando irrumpe una camioneta o camión cargado rumbo a la ciudad más cercana. Nadie apura al viajante, nada intercepta su camino, avanza sin apremios de ningún tipo hasta el punto de destino.
Hay muchas rutas alternativas
posibles de encontrar y explorar ahora gracias a la tecnología, gracias a
internet, a los programas que orientan vía satelital. Algo casi mágico,
increíble, pero real. La pantalla revela los caminos rurales entretejidos hacia
lugares recónditos que ayer no conocía nadie, salvo los lugareños. Se puede
viajar entonces desde Constitución a Santiago sin necesidad de pisar la ruta 5 Sur
y llegar tan campante al corazón de la ciudad, evitando además los peajes cada
vez más abusivos que asaltan a los automovilistas a lo largo de todo Chile.
Desde luego, también hay rutas
alternativas para vivir, para zafar el mundanal ruido y la farándula cada día
más opresiva. Y eso es bueno, sano, saludable.
Miguel de Loyola – Constitución –
Febrero del 2026

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