Si no fuera por la esperanza, los políticos jamás conquistarían a la masa como la conquistan. Saben manejar la esperanza de la gente, saben manipularla al punto de convencerla de esto y aquello. Sucede que una de las sustancias más nobles y duraderas que nutren el espíritu humano es precisamente la esperanza, la esperanza de un futuro mejor, de cambiar de vida, de status, de auto, de casa, de trabajo, de marido, de esposa, de país inclusive… y de ahí se agarra la clase política para fomentarla al máximo. Le meten toda la bencina posible, luego la encienden y hacen arder los corazones de la gente convirtiendo a muchos, en especial a los jóvenes, en fanáticos.
La esperanza proviene de los
orígenes, del principio de los tiempos, y es una conquista humana para
no derrumbarse ante la adversidad, sobre todo ante la muerte, a la conciencia
de finitud; y claro, los más pillos se aprovechan de ella para conquistar los
votos de la gente.
Miguel de Loyola – Santiago de Chile
– Mayo del 2026

Comentarios