Cada vez son menos las tiendas de ropa para niños en esta ciudad, también las jugueterías escasean, cuesta hallar alguna. Sin embargo, aumentan día a día las tiendas de artículos y alimentos para mascotas.
La observación no es mía, la oí decir
a una persona hace unos días y me quedó dando vueltas. No lo había pensado, no
me había fijado, no me había detenido a observar el fenómeno. Sí, claro, fenómeno,
no se puede llamarlo de otra manera. Se trata de un fenómeno.
Las tiendas para los niños se las
tragaron las de mascotas. Suena mal, suena sin sentido, o con muy poco. Resulta
fácil deducir que se acabaron los niños y en su reemplazo llegaron las
mascotas. Sí, tal cual. En vez de niños las parejas tienen ahora mascotas: perros,
gatos, conejos, tortugas, canarios, loros y hasta serpientes.
Así las cosas, resulta fácil deducir
que los jóvenes de hoy no tienen ninguna confianza ni menos esperanza en la
especie humana. Está claro que prefieren los animales a los niños. En el mejor
de los casos cabe suponer que le temen a la maternidad propia. Han visto el
sacrificio de sus padres, lo han vivido, lo han sopesado. Saben la
responsabilidad que implica hacerse cargo de un ser semejante a ellos mismos y
no están dispuestos a asumirla. En su reemplazo, prefieren hacerse cargo de una
mascota, a modo de compañía y entretención.
La paradoja es que dado el cuidado
que les dan algunos, las mascotas se han vuelto en niños. Las pasean en coche,
la llevan regularmente a la consulta médica (veterinario se decía antes), les
dan vitaminas, los sacan de paseo, incluso las llevan en sus viajes al
extranjero… Algunas las tratan como hijos
verdaderos. Pero sucede que no son hijos, no serán descendientes suyos en el
futuro.
Las cosas han cambiado tanto, y de
seguro seguirán cambiando todavía mucho más, pero me temo que llegarán a un
punto en que alguien tendra que decir que NO. Alguien va a tener que explicar que
son buenas las mascotas, pero que los niños son lo más maravilloso de este
mundo. Sin ellos, sin los niños, se acabó el futuro.
Miguel de Loyola – Santiago de Chile
– Julio del 2026



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