En El mal de Montano , enfrentamos una novela para escritores, para quienes –al igual que el protagonista- padecen del aquí llamado mal de Montano. Enfermedad cuya causa sería el exceso o la obsesión por la literatura. El relato discurre sobre un escritor enfermo de dicho mal, de alguien que se quema el entendimiento leyendo, y todo lo que vive lo asocia a sus lecturas.
Rolando Rojo fue siempre un entusiasta de la literatura. Ponía toda su fe en ella, creía que un libro podía cambiar el mundo. Soñaba por cierto cambiándolo, aún bajo las condiciones más difíciles, sin perder nunca el humor, virtud que le sobraba incluso a la hora de contar los pasajes más cruentos de su vida.